BIBIR África, a home for humanity

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viernes, 29 de junio de 2007

Emprendedores Africanos

Hace unos meses un grupo de mujeres de un pueblo cercano llegaron a nuestra sede con un objetivo bajo el brazo: querían montar una pequeña granja avícola cooperativa. Querían ayuda, saber si podrían conseguirlo, las dificultades eran muchas. La principal de todas era que no tenían experiencia en la cría de gallinas y que eran analfabetas. Pero el equipo de producción de Bibir creyó en su proyecto porque una vez en marcha sería una gran ayuda en el poblado, ya que podrían acceder a huevos y carne con mayor facilidad.

El primer paso ha sido montar un curso intensivo de alfabetización para estas mujeres emprendedoras, que ha sido todo un éxito. También se las ha formado en el cuidado y alimentación de las aves. La nueva fase del proyecto es acompañarlas al banco rural para que les concedan un microcrédito con el que comprar los materiales para construir la granja y después los animales y su alimentación.
Ahora ya se van convenciendo de que su plan es viable y que va avanzando por el buen camino, pronto sólo serán ellas las responsables de la granja y sólo necesitarán que se las supervise de tanto en tanto.

Ésta es nuestra manera de trabajar, ayudar a estas gentes a realizar sus proyectos, demostrarles que pueden trabajar autónomamente y a llevar las riendas de sus propias vidas. Es lo que nos piden y es nuestra mejor recompensa cuando un objetivo pasa del papel a la realidad.

martes, 19 de junio de 2007

Mudanzas Africanas

Estos primeros días de junio andamos de mudanzas. La sede que ha albergado Bibir desde septiembre de 2004 se nos había quedado pequeña desde hacía tiempo y hemos construído una nueva y mayor. Esta pequeña casa de alquiler, con sus tres habitaciones y su recibidor ya ha pasado a la historia, las paredes se han quedado vacías y los compañeros han trasladado ya todo el material a la nueva sede, sólo me he quedado yo posponiendo lo inevitable, empaquetando todos los objetos que formaban mi cotidianeidad en el despacho más lentamente de lo que es necesario.

Sé perfectamente que es pura nostalgia, se me hace duro cerrar este ciclo, aunque sea para empezarlo, o mejor continuarlo, en un nuevo despacho más grande y donde la tarea de Bibir continuará, donde emergerán nuevos proyectos y afrontaremos las realidades que nos toquen con la energía de siempre. Pero no por ello puedo evitar alargar un poquito más mi estancia aquí, como despidiéndome de las paredes, para respirar una vez más este aire y sin poder evitar pensar que fue aquí donde Bibir empezó su andadura y donde han empezado todos los proyectos que son ahora realidades. Pero sé bien que cuando cierre por última vez esta puerta quizá signifique el final de un ciclo pero seguro que es el principio de nuevos retos que con la ayuda del equipo de Bibir se consolidarán y fructificarán. Será en otro escenario pero tendrán esta misma esencia y el empuje necesario que los llevarán a cabo.

martes, 12 de junio de 2007

G-8, Objetivos del Milenio y otros bichos

El mundo está viviendo una nueva cumbre del G-8 y nuevamente se están debatiendo temas como la pobreza, el hambre, el cambio climático... Seguramente se firmarán protocolos que luego quedarán obsoletos y no se cumplirán. El otro día el escritor y profesor de la Universidad de Princeton, Peter Singer, escirbió un artículo en el New York Times dónde calculaba cuánto dinero ganan el 10 por ciento de los norteamericanos más ricos, y siguiendo con sus cálculos cuanto deberían dar para reducir la pobreza global. Según algunos de los datos que maneja Singer, con sólo que el 10 por ciento de estos norteamericanos más ricos diesen entre el 10 y el 33 por ciento de sus ganancias, según una escala móvil elaborada según el nivel de ingresos, se produciría un total de ayuda que superaría los 404.000 millones de dolares. Si esta medida se extendiera a los más ricos de otras partes del mundo la cifra obtenida superaría en más de seis veces la que el equipo especial de Sachs estimó necesaria para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y casi en veinte veces el déficit de esa suma y los compromisos oficiales existentes dedicados a la ayuda al desarrollo.

Según ha comentado Singer, no fue hasta que empezó a preparar este artículo en que vió qué fácil sería para los ricos del mundo eliminar, o casi eliminar, la pobreza global, tan sólo dando una pequeña parte de sus ganancias. Para el profesor Singer los Objetivos de Desarrollo del Milenio son indecentes y escandalosamente modestos si los medimos con las capacidades reales de la economía. Si se fijase bien la meta, ésta no debería ser reducir a la mitad la proporción de personas que viven en la pobreza extrema, sino asegurarnos que ninguno, o casi virtualmente nadie, deba vivir en esas condiciones degradantes. Lo mejor del caso es que para Peter Singer, y según los cálculos que él aporta, esto no es un sueño, sino un objetivo digno y que está a nuestro alcance.