BIBIR África, a home for humanity

Apadrina ahora

blog

lunes, 7 de enero de 2008

UNA HISTORIA REAL

Me llamo Numare, tengo 8 años y vivo en un pueblo de Burkina llamado Rim. Nací en una familia feliz con dos hermanos y mis padres, con nuestra casita, nuestros primos y vecinos. Jugamos en la calle todo el día. Mamá cuando puede nos compra unas zapatillas, si no andamos descalzos, aunque a veces nos lastimamos en los pies.

Hay días en los que tenemos comida, en cambio en otros no hay y con algunas semillas o frutas nos arreglamos.

Un día mi hermano mayor se levantó con mucho calor en la cabeza y vomitó lo poco que comió. Papá decidió llevarlo al curandero, este le untó el cuerpo con unas hierbas y le dijo unas cosas muy raras para que sanara, pero al cabo de dos días se murió.
Es muy triste ver morir a un hermano sin poder ayudarle. Mamá lloró hasta que se quedó sin lágrimas.

Una mañana temprano llegó un coche a la aldea, se bajó un hombre blanco con una camisa verde que traía escrita la palabra BIBIR. Estuvo hablando con el jefe de nuestra aldea durante mucho tiempo. Cuando salía me sonrió y luego se fue.

Por cierto, aún no os conté lo bonito que es el paisaje de Burkina, con sus árboles Baobá, sus palmeras, sus lagos y cuando el sol se pone es lo más bonito del mundo.

Mamá volvió a tener lágrimas cuando yo tenía fiebre como tuvo mi hermano y también vomitaba, pero el jefe de nuestra aldea esta vez convenció a mi padre para que me dejara ir a la ciudad con mamá que allí me curaría.
El sitio se llamaba CREN y había 40 niños con sus mamás. Me pesaron, me midieron, me dieron medicinas, le explicaron a mamá como tenía que lavarme y cuidarme. Era la primera vez que dormíamos en un sitio limpio, sin mosquitos ni moscas. Mamá aprendió a lavarse y a mantener limpia la habitación. Me daban comida cinco veces al día, a mamá tres veces. Estuvimos cuatro meses, cuando volvimos a casa yo estaba gordito y mamá descansó una buena temporada.

El señor blanco que vi en el pueblo era el jefe del CREN, le llamaban Chema y cada vez que me veía me sonreía. Cada pocos días unos señores enfermeros que enviaba Chema me visitaban en la aldea y comprobaban si seguía engordando. A veces, también se llevaban a algún otro niño que enfermaba.

Mi casa es muy pequeña pero fresca y acogedora. Dormimos todos juntos en unas esterillas hechas de cañas.

Hoy mi madre me lleva a un sitio que se llama Orfanato. Allí está mi primo que no tiene mamá y cuando tenga 3 años se viene a vivir con nosotros. Pero antes tenemos que visitarlo y pronto lo traeremos los fines de semana para que se adapte a nosotros. Me encanta el orfanato, los niños están muy limpios, comen todos los días, tienen unas cunitas para dormir y son muy felices. La directora del Orfanato se llama Mae y es la esposa de Chema. También me sonríe al verme, es encantadora, es la Gran Mamá de los niños del Orfanato.

Me encantaba cuando mi mamá me llevaba cargado a su espalda con una gran tela de colores. Es el sitio más confortable del mundo porque estoy pegado todo el tiempo a ella.

Qué nervioso estuve el día que BIBIR hizo un colegio para nuestra aldea. Cuando lo acabaron fuimos todos al cole, con libros y libretas que mandaron desde una empresa llamada ADAMS que está en España. El profesor nos explicó que desde España ADAMS enviaba ayuda para que estudiemos. BIBIR y ADAMS quieren que sepamos leer y escribir para mejorar el futuro de nuestro país. BIBIR nos da la comida en el cole para que vayamos todos. Un grupo de madres se encarga de prepararla en una cocina que nos hicieron al lado de la escuela. También tenemos cuartos de baño y habitaciones para los profesores.

Lo que ya no es tan bonito es cuando vienen los de Salud Escolar de BIBIR. Ya sé que nos miran la fiebre, nos pesan, nos dan medicinas o vitaminas cuando las necesitamos. Pero cuando nos curan las heridas nos duele, aunque ninguno lloramos y cuando nos ponen en fila para que nos vea el médico y los enfermeros estamos algo asustados. Luego nos tranquilizamos cuando vemos el cariño con que nos tratan todos ellos.

En la época de lluvias crecen mucho los lagos donde viven los cocodrilos y también se inundan los caminos, a veces no podemos pasar y nos quedamos en el pueblo durante semanas.

Avisaron a mi padre de que mañana vienen los de Producción de BIBIR, para enseñar a los hombres del pueblo a cosechar. Les dicen que hagan pozos, que funcione el molino, que saquen peces del lago. BIBIR les da las semillas y les explican como se plantan, como se recogen y como se consiguen buenas cosechas.
Eso sí, los de Producción vigilan todas las semanas que los proyectos se hagan como está pactado. Si hay buena cosecha BIBIR se la compra para mantener el Orfanato y para el CREN y ellos a cambio les dan otras cosas que necesitan.

Hubo fiesta en el pueblo porque vinieron los de ADAMS, los que hicieron el colegio, a visitarnos desde España. Nos ponemos las mejores ropas y los esperamos todos los del pueblo en la calle. Son doce, todos blancos, son un poco raros pero dice mi padre que son nuestros amigos porque nos ayudaron mucho, ellos tienen mucho dinero y se lo dan a Chema. Primero habla el Jefe de nuestro Pueblo y les da las gracias muchas veces, les aplaudimos y las chicas bailan para ellos. Tuve suerte y me puse en primera fila para verlos: unos sonríen y otros lloran, no sé porque. También sacan muchas fotos. Me gustan los blancos aunque sigo diciendo que son un poco raros. Mi hermana pequeña llora cuando se le acercan porque los ve pálidos. Dicen que viven en casas grandes como nuestra escuela, tienen coches, mucha comida y mucha ropa para vestirse.

Os cuento esto todo desde mi casa sin poder andar y mirando por la ventana, menos mal que fui al colegio dos años y puedo leer y escribir. Estoy en casa porque me rompí una pierna y me hice una gran herida. Mi padre dijo que fuese al curandero para colocar la pierna en su sitio, pues no teníamos dinero para ir al Hospital. Me hizo mucho daño y la herida se infectó. El dolor era insoportable y así estuve un mes entero en casa con la pierna rota y la herida infectada. El profesor vino a preguntar porque no iba a la escuela y cuando me vio le dijo a mis padres que BIBIR me pagaba el hospital para curarme. Me llevó el médico de Salud escolar y los enfermeros pero cuando llegué era demasiado tarde y me cortaron la pierna.

Sobrevivir en Burkina sin una pierna, sin poder trabajar y siendo un carga para mi familia es como estar muerto, estoy muy cansado y muy triste. Dicen que en España aunque no tienes pierna te ponen una que se puede cambiar cuando creces y que haces una vida casi normal.

Señores españoles, por favor, no dejen de ayudar a BIBIR, no dejen que le pase a ningún niño lo que me pasó a mi.. BIBIR nos quiere y nos cuida pero necesita que ustedes los ayuden económicamente. Necesitamos escuelas, medicinas y comida. La mejor forma de ayudarnos es apadrinándonos. Por favor, queremos que cada uno de ustedes sea el padrino o la madrina de uno de nosotros. No se arrepentirá, le aseguro que será más feliz porque nos hace felices a nosotros. No queremos limosna, queremos que nos enseñen a limpiar, a cosechar, a estudiar y eso lo hace perfectamente BIBIR y la gente que trabaja con ellos, que son nuestros vecinos y les dieron trabajo.

Muchas gracias y mucha salud y suerte a todos.