Mudanzas Africanas
Estos primeros días de junio andamos de mudanzas. La sede que ha albergado Bibir desde septiembre de 2004 se nos había quedado pequeña desde hacía tiempo y hemos construído una nueva y mayor. Esta pequeña casa de alquiler, con sus tres habitaciones y su recibidor ya ha pasado a la historia, las paredes se han quedado vacías y los compañeros han trasladado ya todo el material a la nueva sede, sólo me he quedado yo posponiendo lo inevitable, empaquetando todos los objetos que formaban mi cotidianeidad en el despacho más lentamente de lo que es necesario.
Sé perfectamente que es pura nostalgia, se me hace duro cerrar este ciclo, aunque sea para empezarlo, o mejor continuarlo, en un nuevo despacho más grande y donde la tarea de Bibir continuará, donde emergerán nuevos proyectos y afrontaremos las realidades que nos toquen con la energía de siempre. Pero no por ello puedo evitar alargar un poquito más mi estancia aquí, como despidiéndome de las paredes, para respirar una vez más este aire y sin poder evitar pensar que fue aquí donde Bibir empezó su andadura y donde han empezado todos los proyectos que son ahora realidades. Pero sé bien que cuando cierre por última vez esta puerta quizá signifique el final de un ciclo pero seguro que es el principio de nuevos retos que con la ayuda del equipo de Bibir se consolidarán y fructificarán. Será en otro escenario pero tendrán esta misma esencia y el empuje necesario que los llevarán a cabo.

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