BIBIR África, a home for humanity

Apadrina ahora

blog

martes, 3 de abril de 2007

2 entre 600.000

En Girona una familia acaba de tener la suerte de acoger a cuatrillizos. Un acontecimiento excepcional, 1 entre 600.000 según decían en la noticia.

Nosotros queremos daros otra alegría ya que tenemos cuatrillizos entre nosotros. Se llaman Balguita, Lassané, Assieta y Awa y nacieron el 25 de Agosto del año pasado, en un pueblo a unos 140 km de Ouahigouya.

Al enterarnos de la noticias fuimos a verles y sobre todo a hablar con la familia sobre el cuidado de esos niños y niñas. Sabemos que existe un momento crítico en su crecimiento: el paso de la leche materna al biberón o papillas. Aquí en África este salto se retarda lo más posible y es normal ver a niños de hasta tres años que todavía toman el pecho con lo que el riesgo es menor.

Sin embargo la situación de estos niños es diferente ya que la familia no tiene los medios para darles la leche que necesitan y la mamá no podrá seguir dándoles el pecho por mucho tiempo.

Por ello propusimos a la familia que vinieran al Centro Nutricional y que estuvieran el tiempo que fuera necesario, entre 2 y 3 meses, para que los niños pudieran realizar el paso de la leche materna al biberón en las mejores condiciones posibles. Nosotros estábamos dispuestos a proporcionarles la leche, papillas y sobre todo condiciones higiénicas y seguimiento médico permanente, algo inimaginable en su pueblo.

Y así fue, fuimos a buscarles a su pueblo, Kalsaka, el 22 de Noviembre del 2006 y estuvieron con nosotros hasta el 15 de Enero de este año en que les acompañamos de nuevo. Las fotos corresponden a estas dos fechas. Ahora hacemos un seguimiento regular cada tres semanas y hemos comprobado que evolucionan favorablemente.


Con esto hemos conseguido lo que pretendíamos: que los niños se salvaran (1 de cada 5 niños en Burkina no llega a la edad de cinco años) y, al mismo tiempo, que los padres tuvieran la responsabilidad de su crecimiento. Era admirable ver como el papá, que normalmente está ausente en las tareas de cuidados de bebés, se interesaba y venía regularmente a verle.

En este proceso hemos podido comprobar de nuevo la impotencia de los servicios sociales de la administración: sin medios materiales lo único que pueden hacer es animar nuestra iniciativa.