La muerte nos separa
Acabo de enterarme que en un hospital privado de Barcelona se han muerto dos chicas después de dos operaciones estéticas. Siempre es triste la muerte, pero la afrontamos desde perspectivas diferentes. Pienso en un alumno de una escuela que, hace un par de domingos, vino al hospital de Ouahigouya con una peritonitis. Llegó a las seis de la arde, anocheciendo. Su padre estaba cansado de traerlo con la bici: 30 km de polvo. Al llegar al hospital lo primero que hizo fue pagar por el carnet, luego la consulta, llegó a hacer lo análisis pero ahí se acabó todo: era mucho más de lo que había previsto. Al llegar a ese punto recurrió a Bibir ya que en nuestro programa de apoyo a escuelas contemplamos el tratamiento de casos similares. Y esto fue lo que le salvó la vida ya que que en cuanto salieron de mi casa se fueron al hospital y una hora después estaba operado, y salvado. No sé si decir que tuvo suerte, o que la muerte nos trata de manera diferente.
